Conectar con la naturaleza

Pero a él le gusta ir desnudo todo el día, con las hormigas trepándole por las piernas y las mariposas posándosele sobre los hombros, observando la vida de la montaña, aprendiendo a identificar los alcaudones y los urogallos, los tejones y las marmotas.

(“El arco iris de realidad”. Thomas Pynchon).

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En cada conexión que hacemos con la naturaleza reside una historia. Hay un vínculo con la concha que encontramos en la playa, el árbol que vemos por la ventana, el viento que sopla revolviéndonos el pelo. Diálogos silenciosos que aparecen durante nuestra conexión con la naturaleza y alimentan nuestro viaje en la Tierra. 

Estar en la naturaleza nos recarga física, emocional y espiritualmente por el simple motivo de que somos parte de ella. Somos animales y estamos gobernados por los ritmos naturales, sus ciclos, el día y la noche, las estaciones y nuestra conexión con el resto de seres vivos…

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La naturaleza tiene el poder de transformarnos, de hacernos despertar, abrir los ojos a aspectos que no somos capaces de ver inmersos en las obligaciones de la vida cotidiana.

Hay muchas formas de conectar con la naturaleza a diario, incluso en la ciudad: cuidar de un pequeño jardín o conjunto de plantas, pasear por un parque, meditar bajo un árbol… Todos estos pequeños actos nos hacen fluir con el profundo tejido de la vida.

Pero si tenemos oportunidad, lo ideal es escaparnos a un bosque o monte cercano y volver a establecer esta relación muchas veces perdida. Una vez hemos llegado y puesto nuestros pies en suelo irregular y mullido:

1. Sumérgete: el primer paso para conectar con la naturaleza consiste en bajar el ritmo, calmarnos, parar un momento y estar completamente presentes. Queremos disfrutar cada segundo que estamos en la naturaleza no ir corriendo para ver el paisaje ideal, hacer una foto y marcharnos. Detenernos en los detalles, sonidos, el aroma y temperatura del aire, su recorrido hasta los pulmones, cómo notas el suelo al caminar, tocar las plantas, las texturas que te llamen la atención… 

Conectar Naturaleza

2. Deja que cada uno de estos momentos te inunden y recorran tu cuerpo aclarando conceptos, pensamientos, ideas, deseos…Disfrutándolos en el instante y dejándolos marchar, sin querer apresarlos, sin impacientarnos por la siguiente experiencia.

3. Creatividad: podemos anotar cualquier cosa que venga a la mente: una frase o poema, una idea, describir colores, recoger algún trozo de madera, semillas, piedras, arcilla, etc. que quieras llevar a casa y tal vez utilizar como decoración, puedes llevar la cámara y fotografiar todo aquello que te inspira…

4. Con otros ojos. Llevar a los pequeños de la familia es una manera de dejarte contagiar por la naturalidad y curiosidad con la que se desenvuelven, a la vez que disfrutas viendo cómo disfrutan. Atentos a los insectos, qué les llama la atención, ocurrentes preguntas… Te harán ver todo lo que os rodea a través de una nueva mirada.

5. Improvisa. No estamos limitados a disfrutar de la naturaleza sólo cuando organicemos un viaje. Un día de lluvia en la ciudad es perfecto: sobretodo en otoño que no hace frío y puedes disfrutar caminando bajo el agua. Observando el fuego en una chimenea, su poder de transformación y aceptar el cambio como parte del proceso de la vida. El agua y el aire nos enseñan el desapego y el poder que tiene ser capaces de aceptar y soltar. Observa las metáforas que ofrece la naturaleza, celebra la belleza y armonía a tu alrededor; esto ampliará nuestra capacidad de percepción y nos brindará la sensación de libertad para replantear y remodelar nuestra vida de novedosas formas.


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6. ¿Más? Cuanto más pasamos en la naturaleza más necesitamos volver a ella y alargar estos periodos. Dedica la tarde a leer bajo un árbol, llevando algo de comida, un termo con té caliente, y una manta donde tumbarte, puedes relajarte, meditar, practicar yoga (simples asanas sentados o pranayama).

Incluso dedicar un fin de semana, alquilar una cabaña en un entorno que te guste. Puedes alojarte en una granja y participar en sus rutinas. ¡Hasta podemos recuperar la olvidada tienda de campaña! Aprovecha para caminar descalzo, olvidarte de horarios y normas, y dejar pasar el tiempo sin prisas y sin expectativas. No esperes nada trascendental lo que tenga que revelarse lo irá haciendo poco a poco, quizá un día inesperado o en una constante sensación de calma y quietud. 

¿Nuestras escapadas preferidas? Retiros en la naturaleza donde practicar yoga y meditación.

Lectura Naturaleza

7. Si tenéis ganas de más, os dejamos dos conceptos interesantes para que exploréis y profundicéis: Earthing y Shirin Yoku


Y, por supuesto, ¡¡libros!!

  • “Walden”, Henry David Thoreau

  • "Hojas de Hierba”, Walt Whitman

  • "El poder del bosque. Shirin Yoku”, Dr Qing Li

  • “Vitamina N”, Richard Louv